
Manfredo Monforte Moreno
GD (r) Dr. Ingeniero de Armamento. MBA. MTIC. Artillero
En el mundo anglosajón, la industria militar de la «segunda fase» se refiere a los fabricantes que han surgido o se han adaptado para satisfacer las necesidades de la guerra moderna, caracterizada por la tecnología avanzada, la cibernética y los sistemas autónomos. Algunos de los fabricantes militares más importantes de esta segunda fase incluyen empresas como Lockheed Martin, Airbus, MBDA, GMV o Thales, que ahora se centran en el desarrollo de sistemas avanzados como drones, misiles hipersónicos y armas cibernéticas. Nuevos actores han surgido de la mano de la inteligencia artificial y los sistemas autónomos para aplicaciones militares.
Los factores que impulsan el acceso a la segunda fase se resumen en:
· La rápida evolución de la tecnología, especialmente en áreas como la inteligencia artificial, la robótica y la computación cuántica.
· La creciente importancia de la guerra cibernética y la necesidad de proteger las infraestructuras críticas de los ataques.
· El aumento de la competencia entre las grandes potencias, que está impulsando el desarrollo de nuevas armas y sistemas de defensa.
La industria militar está en constante evolución, y surgen por doquier nuevos actores y tecnologías desde pequeñas iniciativas y startups.
En el sector de los vehículos militares —y civiles—, el término "fabricantes de segunda fase" se refiere a aquellas empresas que realizan modificaciones sustanciales o transformaciones significativas en vehículos, chasis o plataformas—, fabricados por otros. Estas modificaciones pueden variar ampliamente, desde la adaptación de vehículos para usos específicos hasta la conversión de vehículos convencionales en eléctricos.
Según la normativa europea (como la 2007/46/CE), un fabricante de segunda fase es aquel que completa o modifica un vehículo que ya ha sido fabricado en una etapa anterior. Esto implica que el fabricante de segunda fase añade o cambia elementos sustanciales del vehículo original o usa elementos principales de terceros, como el grupo motopropulsor. A menudo a este tipo de empresas se las conoce como “carroceros”. Las modificaciones cubren diversos aspectos, como:
· Carrocerías especiales: fabricación de ambulancias, camiones de bomberos, transporte de presos o valores, mercancías refrigeradas o peligrosas, etc.
· Adaptaciones para personas con movilidad reducida: modificaciones para facilitar el acceso y la conducción a personas con discapacidad.
· Conversiones a vehículos híbridos o eléctricos: transformación de vehículos de combustión interna en vehículos eléctricos o que comparten cierta tracción eléctrica.
· Vehículos recreativos (autocaravanas, campers, autobuses y trenes turísticos, etc.),
· Adaptación de furgonetas y otros vehículos para usos varios (talleres móviles, usos policiales…).
· Transformación de vehículos en remotamente tripulados y autónomos.
· Incorporación de protecciones balísticas y antiminas.
Los fabricantes españoles de segunda fase (Ascatravi es la asociación que engloba a los fabricantes de 2ª fase en España) desempeñan un papel crucial al adaptar sus productos a las necesidades específicas de diversos sectores y usuarios. En el contexto de la transición hacia la movilidad eléctrica, su labor es fundamental para impulsar la adopción de vehículos eléctricos en aplicaciones especializadas. En todos los casos, estos fabricantes deben cumplir con las normativas de homologación y seguridad vigentes para garantizar la legalidad y la seguridad de los vehículos modificados.
En la industria militar, las operaciones de segunda fase se orientan a la fabricación de vehículos blindados o adaptados a necesidades operativas particulares, un proceso complejo que involucra tecnologías avanzadas.
Exceptuando los vehículos acorazados de ruedas y cadenas, con niveles de protección balística y antiminas muy elevados de acuerdo con el STANAG 4569 —incluyendo la defensa ante proyectiles flecha y cargas huecas—, los fabricantes de segunda fase especializados, como los españoles TSD, EINSA y UROVESA, producen vehículos protegidos o ligeros con aplicaciones tácticas específicas.

El diseño de vehículos blindados requiere una ingeniería enfocada para equilibrar la protección, la movilidad y la potencia de fuego. Se utilizan simulaciones y pruebas exhaustivas para garantizar que los vehículos cumplan con los estándares de seguridad y rendimiento.
Se utilizan aceros de alta resistencia, aleaciones de aluminio y materiales compuestos para la construcción del blindaje. La selección de materiales depende del nivel de protección requerido y de la masa máxima autorizada. El blindaje se fabrica mediante procesos como la soldadura, el laminado y el forjado. Se utilizan técnicas avanzadas para garantizar la integridad y la resistencia de la estructura y la célula de protección. Sobre el vehículo se instalan sistemas de armas, de comunicaciones, de navegación y, en su caso, de mando y control, así como otros equipos electrónicos. La integración de estos sistemas requiere una coordinación precisa y una experiencia especializada.
Los vehículos blindados se someten a pruebas rigurosas para evaluar su rendimiento en diversas condiciones. Se realizan pruebas de balística, de mina bajo panza y rueda, de movilidad y de resistencia para garantizar la calidad y la fiabilidad.
La fabricación de vehículos blindados está sujeta a estrictas regulaciones y controles de exportación. La innovación tecnológica desempeña un papel fundamental en el desarrollo de vehículos blindados más avanzados y eficientes. La colaboración entre empresas y gobiernos es muy común en este tipo de fabricación, debido a los altos costes de investigación y desarrollo.
El Ejército de los Estados Unidos y de otros países, como el caso de España, están explorando y adoptando vehículos militares ligeros basados en chasis comerciales, aprovechando la tecnología y la eficiencia de producción de la industria automotriz civil. Un ejemplo destacado de esto es el desarrollo del "GM Defense Next Generation Light Tactical Vehicle" (NGTLV) por General Motors Defense. Las ventajas del uso de chasis comerciales con obvias:
Costo-eficacia: la producción en masa de chasis comerciales puede reducir significativamente los costos en comparación con el desarrollo de vehículos militares desde cero.
Fiabilidad: los chasis comerciales modernos suelen ser muy fiables y cuentan con una amplia red de soporte logístico.
Tecnología avanzada: los vehículos comerciales a menudo incorporan tecnologías de vanguardia en áreas como la propulsión, la electrónica y la conectividad, que pueden ser adaptadas para el uso militar.
En el caso americano, el vehículo se basa en el chasis de la camioneta Chevrolet Silverado y está diseñado para una variedad de misiones tácticas. Cuenta con un sistema de propulsión híbrido que combina un motor diésel con motores eléctricos, lo que le brinda mayor eficiencia y sigilo. Puede configurarse para diferentes roles, incluyendo mando y control, transporte de tropas, reconocimiento y apoyo de fuegos.
El uso de chasis comerciales para vehículos militares ligeros es una tendencia creciente en todo el mundo, ya que los ejércitos buscan soluciones más eficientes y rentables. Es importante destacar que estos vehículos se modifican significativamente para cumplir con los requisitos militares en términos de blindaje, armamento, comunicaciones y resistencia. En España tenemos varios ejemplos de fabricantes militares de 2ª fase:
EINSA

Destinado principalmente para unidades de operaciones especiales, el Netón es un vehículo ligero de reconocimiento y transporte de alta movilidad y versatilidad. Se basa en un chasis Toyota Hilux, lo que le proporciona fiabilidad y robustez. Su masa facilita su transporte aéreo (en helicópteros como el CH-47 Chinook o aviones como el C-295). El diseño de este vehículo prioriza la movilidad, la versatilidad y la capacidad de adaptación a diferentes misiones.

También de EINSA, el vehículo Falcata es un vehículo táctico muy ligero capaz de operar en condiciones difíciles. Puede ser configurado para diversas misiones, incluyendo transporte de personal y carga, así como plataforma de armas. Su diseño permite su transporte aéreo al ser aerolanzable, lo que facilita su despliegue rápido en diferentes escenarios. Cuenta con un motor Ford con transmisión automática.
TSD

La familia Íbero de Technology & Security Developments cuenta con modelos pesados de 9 a 15 t, certificados según STANAG 4569 y probados en combate, sobre chasis Mercedes Unimog que proporciona amplias capacidades multifunción, siendo ideal como vehículo de reconocimiento (VERT), de transmisiones, de observación, puesto de mando, rescate, transporte de tropas, plataforma de armas, etc. La familia se completa con vehículos ligeros (4,5 a 7 t) sobre chasis Toyota.


Recientemente, TSD está proporcionando vehículos basados en el Ford Ranger a los batallones de transmisiones de tres países OTAN (Italia, Alemania y Polonia), Básicamente es el mismo vehículo que el ofertado para el concurso de vehículos logísticos del Ejército de Tierra. Se trata de un vehículo ágil en todo terreno, multi-combustible y muy versátil.

En cumplimiento de un contrato con la agencia de compras de la OTAN (NSPA), TSD está suministrando al ejército portugués una familia de camiones logísticos sobre chasis MAN militarizado por Rhein Metall y cuyo producto más innovador y destacado es la cabina blindada intercambiable con la convencional, lo que permite un ahorro de costes significativo, pues sólo se usa la versión de cabina blindada en zonas que así lo exijan.
UROVESA

Su producto estrella es el VAMTAC ST5, un vehículo todoterreno de alta movilidad diseñado para aplicaciones militares y de seguridad. De diseño modular, es adaptable a distintas misiones, como transporte de tropas, reconocimiento, mando y control, y plataforma de armas. Cuanta con una variante para unidades de operaciones especiales.

Los vehículos tractores de artillería constituyen una nueva gama del catálogo de UROVESA. Basados en la plataforma VAMTAC, son vehículos 4x4 diseñados para proporcionar una solución robusta y fiable para el remolque de piezas de artillería en diversos entornos operativos.
ITURRI

El vehículo Peugeot Landtrek, adaptado por Iturri para el Ejército español bajo la denominación VMTT (Vehículo Militar de Transporte Táctico), es un vehículo todoterreno con características específicas para uso militar. Su diseño se basa en la plataforma del modelo chino Chang'an Kaicene F70, un hecho que ha sorprendido en el sector de fabricantes de 2ª fase españoles y que puede obedecer al acercamiento del gobierno español al régimen chino materializado en las sucesivas visitas al gigante asiático del presidente del gobierno preparadas por el expresidente del mismo partido.
En definitiva, España cuenta con excelentes fabricantes de 2ª fase militar que cubren todo el espectro de las necesidades de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en cada uno de los segmentos y aplicaciones específicas (además de los citados, hay otros). La confianza en ellos demostrada por varios países de la OTAN —y terceros— es un indicador claro de su calidad y buen hacer. Debemos estar orgullosos de nuestros empresarios de este competitivo subsector industrial.
Imágenes: Google images y propias
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